Una zapatilla para cada pie

¿Como escojo mis zapatillas de trail?

Cuando debemos escoger el calzado de trail, nos encontramos dos grandes cuestiones: cómo eres y qué quieres hacer con este calzado. Ya que el tema da para mucho y no es cuestión de hacer un artículo interminable, daré por sentado que eres novato y que me has hecho caso (El trail empieza…con una visita al Decathlon) optando por un calzado polivalente y ligero, pensado para distancias no muy largas. Así que ahora nos centraremos en cómo escoger la zapatilla más adecuada a tu cuerpo y a tu manera de correr.

Características del calzado en las que te tienes que fijar  

  • Para pronadores, para supinadores o neutros? Si no tienes problemas de lesiones o de dolor, no es tan importante como parece, pero, como dado que los términos técnicos están de moda, deja que te haga un comentario al respecto y te quite de la cabeza comprar cosas que no sabes qué son. La pronación es la tendencia natural del pie a rotar hacia adentro al entrar en contacto con el suelo (para entendernos, que te apoyas más en el exterior del pie) y la supinación, todo lo contrario. Lo normal es no tener una pronación ni una supinación exageradas, así que la mayoría del calzado de running es neutro. Incluso si tienes tendencia a la pronación, que es bastante habitual, no es algo que tengas que intentar corregir sin hablar con un especialista, especialmente si no deriva en dolor o lesiones. Por tanto, no es un tema que te tenga que preocupar demasiado (excepto si un especialista te ha recomendado un tipo específico de calzado).
  • El drop: más términos técnicos (y en inglés, que suena más cool). El drop de la zapatilla no es más que la diferencia de altura entre la punta y el talón. Debes escoger drop según si corres apoyando primero el talón o bien la punta o la parte central del pie. Para averiguar esto, puedes grabarte a cámara lenta mientras corres (mejor pídeselo a un amigo, la postura es un poco extraña si lo tienes que hacer solo). Así, para resumir:
    • Si entras en contacto con el suelo con el talón: escoge un drop estándar (más de 6 mm)
    • Si apoyas primero la punta o la parte central del pie: escoge un drop bajo (menos de 6 mm).
  • El amortiguamiento: la elección del amortiguamiento está condicionada por el tipo de zancada (primero el talón o primero la punta). Por el peso del corredor, por la distancia, por el tipo de terreno y, evidentemente, por la comodidad. Dado que hemos acordado que eres un principiante que harás distancias cortas en diferentes tipos de terrenos, pero no muy técnicos, el amortiguamiento debe ser suficiente como para darte sensación de comodidad, pero no tan excesivo como para añadir peso a la zapatilla. Cuanto mayor sea tu peso corporal, más amortiguamiento necesitarás y más robusta y estructurada deberá ser la zapatilla. Fíjate también en la zona donde se concentra el amortiguamiento: si corres apoyando primero el talón, es allí donde te interesa que haya más amortiguamiento, y viceversa.
  • La flexibilidad: una zapatilla flexible se adapta mejor al terreno, pero exige pies fuertes. Una zapatilla rígida es más dinámica, y sujeta más. Cierta rigidez puede ser lo más adecuado para principiantes o para personas corpulentas, pero, al final del día, la decisión última dependerá de lo que te sea más cómodo.
  • La talla: parece una tontería, pero no es trivial. Es muy importante que haya espacio suficiente entre los dedos del pie y la punta de la zapatilla; dejar 1 cm de margen por delante de los dedos es una buena opción. Cuanto más ajustada sea la zapatilla, más control sobre la zancada tendrás y te dará mayor sensación de seguridad, que siempre está bien cuando te inicias en terrenos irregulares. Ahora bien, descarta cualquier calzado que ejerza puntos de presión sobre tu pie al probártelo. Si puede ser, pruébate las zapatillas al final del día, dado que tendrás los pies más hinchados y la sensación será más parecida a la de la carrera.

Dicho todo esto, quiero dejar constancia de que yo ya puedo ir predicando: la decisión final es tuya y solo tuya y, siempre que no te duela nada ni tengas ninguna lesión, escoge aquello que sea más cómodo para ti. Tu calzado ideal lo irás encontrando a base de experiencia y cambiará a medida que se te vayan poniendo fuertes los pies y subas de nivel. Yo te puedo dar cuatro consejos para empezar, haciendo ver que sé mucho, pero hazme un caso relativo. Experimenta. Nadie puede saber mejor que tú cual es tu zapatilla perfecta.

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